En La Pintana nos encontramos con un patrón muy claro: la mayoría del suelo de fundación son limos arenosos con algo de arcilla, depositados sobre antiguos lechos aluviales del río Maipo. Lo que vemos en obra es que la densidad seca máxima del Proctor modificado suele andar entre 1.75 y 1.95 g/cm³, pero alcanzar el 95% de compactación no siempre es fácil. El cono de arena sigue siendo el método más confiable para verificar la compactación en zanjas de redes sanitarias, rellenos controlados bajo radieres y subrasantes de pavimentos flexibles. La norma chilena NCh1508 exige un control estadístico de densidad por lote, y en la práctica se necesita un equipo que llegue rápido a sectores como Santo Tomás o El Castillo. Complementamos el control de densidad con ensayos Proctor para ajustar la curva de referencia cuando el material de relleno cambia de banco de préstamo o se mezcla en obra, y con granulometría para verificar que la fracción fina no supere el límite plástico durante la temporada de riego.
En suelos limo-arenosos del sur de Santiago, el cono de arena detecta variaciones de compactación de hasta 2% que otros métodos nucleares pueden enmascarar por heterogeneidad.
